Padre reconoció las medias de su hijo cuando iba al tiroteo de Kentucky, el chico murió luego

Brian y Teresa Cope dejaron todo y salieron rumbo a la Marshall County High School para buscar a su hijo, cuando supieron del tiroteo en la escuela esta semana.

 

Llegaron justo a tiempo para despedirse de su hijo Preston, de 15 años, quien resultó gravemente herido en el tiroteo del martes en la escuela de Benton, Kentucky.

 

“Hay tantos obstáculos que podrían haber impedido que llegue allí”, dijo Brian Cope al Louisville Courier-Journal.

 

 

“Pude haber estado en un desastre. Pude haber tenido una rueda del auto pinchada, cualquier cosa. Pero estoy firme en mi fe de que Dios nos guió de forma segura a través de todo eso para llevarnos allí, para poder hablarle a nuestro bebé y hacerle saber que lo amamos”.

 

Un tirador mató a Preston Ryan Cope y Bailey Nicole Holt, también de 15 años, e hirió a otros.

El sospechoso, que no ha sido identificado porque es menor de edad, fue acusado de dos cargos de asesinato y 12 cargos de asalto en primer grado, dijo el fiscal auxiliar del condado Marshall Jason Darnall.

 

Brian Cope sabía que algo malo pasaba al ver las medias de Preston en una ambulancia, cuando él y su esposa Teresa llegaron a la escena caótica en la escuela, le dijo al Courier-Journal.

Llegaron poco antes de que Preston, tumbado en una camilla con una herida en la cabeza, fuera declarado muerto de camino a un hospital de Nashville, dijo el periódico.

 

“Simplemente sin sentido. Simplemente no tenía sentido”, dijo Brian Cope al Courier-Journal.

En una entrevista con su familia a su lado, Cope describió cómo Preston y su hermano menor, Maddox, de 11 años, disfrutaban jugando al baloncesto, al béisbol y pasando el tiempo en el bosque.

 

“Les encantaba estar afuera y activos”, dijo. “Eso es todo lo que puedes pedir como padre”.

Los padres dijeron que los niños eran cercanos e hicieron mucho juntos.

 

“Este chico admiró a Preston, era su héroe, su ídolo”, dijo Cope sobre Maddox.

La familia le dijo al periódico que están profundamente conmovidos por las muestras de simpatía y solidaridad.

 

Están agradecidos por las oraciones y por todo lo que el mundo ha hecho por ellos.

“Dios nos está levantando y dándonos esta fortaleza”, dijo Cope.

 

Los Cope expresaron su preocupación por los sobrevivientes y los testigos de la tragedia de la escuela.

 

Teresa Cope instó a las personas a “orar por estos niños que presenciaron esto y su fortaleza, lo que soportaron ese día, permitirles vivir y continuar con esto”.

 

Su marido imploró a la gente que estuvo en el tiroteo que no viviera con ninguna culpa. “No es su culpa”, le dijo al Courier-Journal.

 

“Era un buen hijo. Sé que está en un lugar mejor que nosotros y todos lo veremos de nuevo”, finalizó Brian Cope, padre de preston.

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